EL POR QUÉ DE ESTE BLOG

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Bueno, bueno, bueno, pues se explica en pocas palabras: ESTOY EN EL PARO.

Si, después de 34 años trabajando, ahora estoy en el paro y como la cosa me temo que va pa´ largo, pues tengo que fogá, ¿sabéis lo que es eso?, pues que necesito algo que hacer para quemar energía.

Trabajando en hostelería, tratas con todo tipo de personas al cabo del día, clientes y compañeros de trabajo, y si además la mayoría son mujeres, que somos muy charlatanas y llevamos muchos años trabajando juntas, filosofamos mucho de familia, noticias, arte, cultura, actualidad en general y cotilleos; pues eso es lo que me falta, compartir.

Cuando estoy cocinando con la radio puesta y me viene a la cabeza algo que creo es interesante y que podría compartir, lo escribo en el ordenador, y como me he apuntado al feisbuk, lo comparto con la corrala cibernética de familia y amigos.

Ahora me han dicho que sería interesante que hiciera un blog. Pues vamos a ello.

Advierto que son cosas mías, igual hay veces que se me va la olla, son cosas cortitas del día a día y los que me leen hasta ahora dicen que les hace gracia, sólo escribo cuando encuentro algo que me inspira y creo que se puede compartir.

SI ME QUERÉIS, SEGUIDME.

martes, 10 de diciembre de 2013

MENOPAUSIA, ¿Y QUÉ?

Ayer fui al teatro a ver una obra que mi hermana tenía muchas ganas de ver. Íbamos a ir a Madrid, pero no hizo falta porque la estrenaron aquí, en Málaga. Se trata de la de “Sofocos 2”, que va, como su propio nombre indica, de los sofocos de la menopausia.

Cachondeo puro. Me di una pechá de reír que todavía me duelen las costillas. Buenísimas las interpretaciones, por lo bestias y por lo ridículo y veraz, como la vida misma. El teatro a reventar, lleno absoluto y una media de edad que superaba con creces los cincuenta años.
Las señoras muy bien ataviás, con mucha peluquería y algunos señores también con ganas de pasarlo bien, porque de eso iba la obra, de pasarlo bien y de reírse de los sofocos.

Y aquí estoy, con mis sofocos, intentado hacer la maleta, que me voy a Alemania unos días, -ya os contaré-, y no sé qué ropa llevarme, porque cuando me da el subidón me sobra tó, hasta el pellejo.

He estado tomando café en una recachita del puerto y casi me pongo en tirantes, pero claro, es que esto es Marbella, aunque cuando se va el rey (sol), como dice mi amigo de la cafetería, abrígate o se te coge a la garganta rápido. Ahora, que me voy a llevar ropa de invierno para abrigarme bien, pero el abanico también me lo llevo.

Y es que aparte de los sofocos, que tampoco es para tanto teniendo un abanico a mano, me encuentro, gracias a Dios, fantástica de la muerte, luchando con mis kilos, como siempre -porque la genética manda-, y con ganas de todo, todo, todo, y sin problemas de hinchazones de períodos ni cambios constantes de humor pre, durante y post.
Por lo tanto, no entiendo por qué algunas personas hacen la ecuación “menopausia = vejez = se acabó, que se pare el mundo que me bajo".

No lo entiendo, porque la experiencia que estoy viviendo a mis cincuenta y tantos conmigo misma y las amigas que me rodean, que somos más o menos de la misma quinta, no tiene nada que ver con achaques, desgana ni falta de ningún tipo. Al contrario, creo que si nosotras mismas no nos sujetáramos en conciencia con obligaciones familiares, estaríamos de pingondeo todo el día como si fuésemos adolescentes.

Que la menopausia no es una enfermedad ni la juventud sinónimo de bienestar. Que hay o no hay ganas. Que se apetece o no se apetece. Que hay humor o no hay humor. Y que mientras hay salud y ganas, pues en la medida que se pueda, se disfruta, se tenga la edad que se tenga. Y la que es rancia y quejica, lo será a los treinta lo mismo que a los cincuenta, y siempre tendrá un achaque al que agarrarse.  

Lo que no se puede pretender es que, si  nunca has hecho deporte, de repente te apuntes al aerobic para aparentar tener menos edad, ya se sabe que las rodillas no van a aguantar… y aparentar psssssss, se puede aparentar.  Igual que vemos veinteañeras celulíticas minifalderas, nadie te pide el carnet para comprarte unos leggins y plantarte una minifalda. ¿Que no es lo mismo?, bueno, ¿pero quién soy yo pa´ decirle a una cincuentona lo que se tiene que poner?, si por ponerse, a esta edad, te puedes poner el mundo por montera, ¿o no?

Pues eso, menopausia, sí, ¿Y QUÉ?





1 comentario:

  1. somos cincuentañeras y a quien no le guste que le den

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