EL POR QUÉ DE ESTE BLOG

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Bueno, bueno, bueno, pues se explica en pocas palabras: ESTOY EN EL PARO.

Si, después de 34 años trabajando, ahora estoy en el paro y como la cosa me temo que va pa´ largo, pues tengo que fogá, ¿sabéis lo que es eso?, pues que necesito algo que hacer para quemar energía.

Trabajando en hostelería, tratas con todo tipo de personas al cabo del día, clientes y compañeros de trabajo, y si además la mayoría son mujeres, que somos muy charlatanas y llevamos muchos años trabajando juntas, filosofamos mucho de familia, noticias, arte, cultura, actualidad en general y cotilleos; pues eso es lo que me falta, compartir.

Cuando estoy cocinando con la radio puesta y me viene a la cabeza algo que creo es interesante y que podría compartir, lo escribo en el ordenador, y como me he apuntado al feisbuk, lo comparto con la corrala cibernética de familia y amigos.

Ahora me han dicho que sería interesante que hiciera un blog. Pues vamos a ello.

Advierto que son cosas mías, igual hay veces que se me va la olla, son cosas cortitas del día a día y los que me leen hasta ahora dicen que les hace gracia, sólo escribo cuando encuentro algo que me inspira y creo que se puede compartir.

SI ME QUERÉIS, SEGUIDME.

sábado, 21 de noviembre de 2015

AÚN NO SÉ CÓMO LLAMAR ESTA CRÓNICA

No sé cómo llamar esta crónica/desahogo, si “las nuevas tecnologías y la madre que las parió” o “el día en que la Paca hizo su primera reserva con Booking por Internet”.
Esta era moderna a la cual nos vemos arrastrados, en la que te quedas obsoleto, defasé, demodé, rancio, viejo, no sabes nada de la vida y que te sorprende a cada paso que das, me da qué pensar sobre qué es lo que se estudia hoy en día para poner a disposición de las nuevas tecnologías, la manera de engañar al prójimo.
Todavía estoy dándole vueltas a la cabeza a lo que má pasao y como sé que me lee gente muy ilustrada y más moderna que yo, comparto crónica/desahogo con el ciberespacio, no para que me pongan de idiota ni de majareta, que pa´ eso ya tengo a mi media costilla, experto en el tema, sino para que me digan si eso es legal.

A ver, ojo al dato. Se alinearon los astros para que me pudiese acoplar a un viaje que tenía programado mi hermana a Madrid con unas amigas Belgas. Acoplamiento que tuvo lugar en una hora: hacer maletas, ducharme, dejar lentejas hechas y buscar alojamiento en el mismo hotel que ellas.
Me pasó mi hermana el número de teléfono del hotel en Madrid, un tres estrellas, bien situado para ver los teatros, esquina Gran Vía, y me ofertaron para el miércoles a cincuenta euros esa noche, al día siguiente subían el precio y para los siguientes no tenían habitación, estaban completos, pero me dijeron que había hoteles cerca y que probase con  Booking.
Ni qué decir tiene que yo he trabajado durante treinta y cinco años en un hotel que tenía en sus tarifas precios distintos según el tipo de habitaciones, temporada media, alta y baja, precios con comidas, desayuno o media pensión y que llevo viajando, como mínimo, una vez al año, pero siempre a través de agencias de viajes, nunca yo sola y menos aun reservando por Internet.
Ahora te dicen que en Internet está todo y encuentras de todo si tienes tiempo para “bichear” y la conexión es buena.
Bueno, pues como puse el turbo y en media hora estaba ya duchada y con la maleta lista, me dije: - “voy a probar por Internet, total, ya tengo móvil y sólo se necesita una tarjeta de crédito”- y me conecté a Internet y busqué en la página Booking “hoteles en Madrid”. Reservé para el resto de los días, y puestos a buscar, busqué el mismo hotel de mi hermana –donde me dijeron que no había disponibilidad-, y cuál sería mi sorpresa que me dieron habitación para el resto de los días. Reservé, y como no estaba muy conforme, cuando llegó mi hermana miramos que fuese ésa la fecha correcta, ya que la recepcionista al teléfono me dijo que estaban completos. Y nos fuimos para Madrid, en coche, llegamos a las nueve y media de la noche y el hotel nos recibió, una habitación frente a la otra, misma planta y todos contentos.
Al otro día paseamos, disfrutando del Madrid de los Austrias y por la noche vimos una obra de teatro, “Priscila reina del desierto”, de transformistas y drag queens, con música en directo, chulísima.
Bueno, pues al segundo día, estaba sentada en el baño, cogí el móvil para “bichear” y vi que tenía un mensaje de Booking. “Sra. Su reserva se ha efectuado correctamente en tal hotel, los días tal y tal pascual. Total: dos mil quinientos euros”. Todavía tengo el tracto urinario resentido, porque en aquel momento se me quedó en stand by y se me cortó el chorro. Luego pensé que era una broma. Lo volví a mirar y a remirar, me puse las gafas y no me lo podía creer, ¡dos mil quinientos euros por tres noches un hotel de tres estrellas en Madrid!. Estaba pagando como si me fuese de crucero de lujo. Bajamos a la recepción y pedí mi factura,  y efectivamente, mismo precio por la reserva. No me lo podía creer.
La explicación del recepcionista, “como estábamos completos, subimos la tarifa a novecientos euros la noche, y como usted reservó, trasladamos a los clientes de esa habitación a otro hotel”. O sea, yo tengo el hotel completo, pero como estoy aburrío planto el deo en el precio por habitación y lo subo hasta donde me deja el aburrimiento, esperando que el pringao de turno, despistao con prisa, o sea, la Paca, reserve y ¡zas!, te pillé, y me arreglas el mes con consentimiento de una página de Internet que se supone te está ofertando el mejor precio del mercao.

Todavía me estoy preguntando si eso es legal.

De acuerdo que yo vi el mensaje a los dos días porque no estoy muy ducha todavía con el móvil, pero vuelvo a preguntarlo ¿ESO ES LEGAL?
Ni os cuento hasta dónde se me subió la tensión y el mosqueo que me pillé mirando la cara tan dura del recepcionista pretendiendo cobrarme esa factura, la cual pagué finalmente tras hablar con Booking,  pero a un precio normal de mercado, y al cual le dije que ningún tipo de explicación que me diera me valía, que la picaresca española llevada a la máxima potencia y un sinsentido tan grande, no tenia ningún tipo de explicación.
Yo sé que los tiempos han cambiado, pero la picaresca que enmascara la honradez y la poca honestidad que se ampara al abrigo de las nuevas tecnologías, lo siento si estoy vieja, pero no las comparto. Ese “todo vale”, sin controles en precios ni horarios, donde a la más mínima te la están colando, no es propio del mercado español, es propio de chanchulleros, marrulleros y de gente dada al regateo y al engaño. Y a mi me da mucho coraje que me engañen.

Estaré más atenta la próxima vez. We keep in touch, tú ya sabes…





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