EL POR QUÉ DE ESTE BLOG

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Bueno, bueno, bueno, pues se explica en pocas palabras: ESTOY EN EL PARO.

Si, después de 34 años trabajando, ahora estoy en el paro y como la cosa me temo que va pa´ largo, pues tengo que fogá, ¿sabéis lo que es eso?, pues que necesito algo que hacer para quemar energía.

Trabajando en hostelería, tratas con todo tipo de personas al cabo del día, clientes y compañeros de trabajo, y si además la mayoría son mujeres, que somos muy charlatanas y llevamos muchos años trabajando juntas, filosofamos mucho de familia, noticias, arte, cultura, actualidad en general y cotilleos; pues eso es lo que me falta, compartir.

Cuando estoy cocinando con la radio puesta y me viene a la cabeza algo que creo es interesante y que podría compartir, lo escribo en el ordenador, y como me he apuntado al feisbuk, lo comparto con la corrala cibernética de familia y amigos.

Ahora me han dicho que sería interesante que hiciera un blog. Pues vamos a ello.

Advierto que son cosas mías, igual hay veces que se me va la olla, son cosas cortitas del día a día y los que me leen hasta ahora dicen que les hace gracia, sólo escribo cuando encuentro algo que me inspira y creo que se puede compartir.

SI ME QUERÉIS, SEGUIDME.

jueves, 15 de noviembre de 2012

CRÓNICA DE LOS FUEGOS DE MÁLAGA


Pues sí, me fui a Málaga a ver los fuegos artificiales que inauguran la feria. Tenía esa espinita. Pero me ha sido muy difícil escribir esta crónica, hermana, por eso no sé cómo empezar. Estoy aquí planchando, con el sudor corriéndome por el canalillo y escuchando Canal Fiesta, con el último capítulo de Las 50 sombras todavía en la retina, escuchando por la radio que la “máquina aqualimpia” te lo limpia tó en un segundo, y se me van poniendo las tripas un poco color oscuro tirando a negras… menos mal que comienza a sonar la Rosarillo y los 4.40 con Este es mi son y me anima. Bueno, paro y empiezo la crónica.

Pues eso, que obligué ar Paco a que me llevara a Málaga a ver los fuegos. A él particularmente no le gustan. Salimos de Marbella a las 10 de la noche y cuando estábamos por la venta del Higuerón el coche comenzó a marcar 35º C y pensé “malo, mu malo”. Seguimos. La entrada a Málaga desde que se bifurcan las carreteras y tiene tantas, de lujo, sin contratiempos. Seguimos, le digo “pregunta a ver en qué playa son los fuegos”, ni de coña, los hombres al volante no preguntan. Seguimos. Cruzamos el puente que va a Carlos Haya y ¿a dónde va Vicente?, a donde va la gente. Gente, gente, gente, van hacia la playa, pero mucha gente, andando, con bolsas de comida en las manos, neveras, sillas, ropa de playa, gente, gente y más gente, jóvenes, viejos, todos andando hacia la playa.

Cruzamos toda la Alameda hacia el parking de la plaza de toros de la Malagueta. ¡¡¡¡JA!!!! Ni de coña, hay cola en todos los parking. Le damos la vuelta a toda la manzana y le digo “aparca en cualquier hueco que van a comenzar los fuegos y no los voy a ver”, y no lo quiere dejar de cualquier manera, no lo vaya a retirar la grúa. Seiscientos millones de coches subidos a las aceras para ver los fuegos y se van a llevar el nuestro… Por fin lo sube a la acera y me acerco al paseo marítimo para ver los fuegos que empiezan. Un espectáculo, la playa llena de gente y los fuegos con la música a toda caña. Preciosos, los vi un poco lejos para mi gusto, la próxima vez, si puedo, me voy más temprano, pero me voy con alguien a quien le guste los fuegos.

Los malagueños decían que habían durado poco este año, por el tema de los recortes, pero a mí me gustaron mucho. Y la vuelta ni te cuento, con lo preciosa que estaba Málaga con las luces encendidas y esa calle Larios con el puerto, divina. No paramos ni pa´ tomar agua hasta llegar al puerto de Marbella, menos mal que la noche se arregló, pero pensaba en algunos momentos “una quiere un Christian Grey en su vida”, sobre todo cuando hay algo que realmente te gusta. No se pueden leer libros que son la fantasía sexual y vital de las mujeres a la máxima potencia, porque luego pasa lo que pasa…



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