EL POR QUÉ DE ESTE BLOG

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Bueno, bueno, bueno, pues se explica en pocas palabras: ESTOY EN EL PARO.

Si, después de 34 años trabajando, ahora estoy en el paro y como la cosa me temo que va pa´ largo, pues tengo que fogá, ¿sabéis lo que es eso?, pues que necesito algo que hacer para quemar energía.

Trabajando en hostelería, tratas con todo tipo de personas al cabo del día, clientes y compañeros de trabajo, y si además la mayoría son mujeres, que somos muy charlatanas y llevamos muchos años trabajando juntas, filosofamos mucho de familia, noticias, arte, cultura, actualidad en general y cotilleos; pues eso es lo que me falta, compartir.

Cuando estoy cocinando con la radio puesta y me viene a la cabeza algo que creo es interesante y que podría compartir, lo escribo en el ordenador, y como me he apuntado al feisbuk, lo comparto con la corrala cibernética de familia y amigos.

Ahora me han dicho que sería interesante que hiciera un blog. Pues vamos a ello.

Advierto que son cosas mías, igual hay veces que se me va la olla, son cosas cortitas del día a día y los que me leen hasta ahora dicen que les hace gracia, sólo escribo cuando encuentro algo que me inspira y creo que se puede compartir.

SI ME QUERÉIS, SEGUIDME.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

POR FIN CORTÉ EL CESPED


Estoy aquí, friendo los últimos tomates del campo, con un poco de hierbas de la Provenza que me traje del último viaje, - oye, buenísimo el toque que le da a los tomates -, y me está escociendo una borrega que me hice con el anillo de casada cortando el césped.

Me encanta cortar el césped. Este tipo de trabajo mecánico, que lo pones en marcha, limpia o corta y el esfuerzo físico que haces te deja poco tiempo para pensar, pero a la vez no te sales de un recorrido, me encanta. Cuando le digo a mi hija que mi ilusión sería llevar la máquina que abrillanta el paseo marítimo de mármol de Marbella, se cachondea de mí la tonta. Pero yo me imagino, subía en la máquina, con los cascos puestos con musiquita guay, al aire libre y limpiando de aquí pa´llá, viendo la mar y oliendo a yodo..., bueno y si encima me pagan, ya es que me salgo. Y si no, con la aspiradora en la espalda, las gafas, los guantes, y disparando tipo oeste americano a todas las hojas cobardes que se esconden debajo de los coches y arrejuntándolas como si fueses un cowboy del oeste. Flipante.  - Lo sé, se me va la olla -.

Tengo una maquinilla corta-césped, heredada, me imagino, que le pones un poco de gasolina, tiras de la cuerda, le das a una palanquita y se pone en marcha.

El último día se me reveló. Si, no arrancaba y pa´ cuando logré arrancarla, la palanquita que tiene el cable se quedaba tó pillá y se revolucionaba la máquina. Alrededor siempre tengo una pechá de ingenieros y uno de ellos,  - desde la alberca, claro -, dice: -“eso es que necesita aceite, ¿no ves que el cable se queda pillao?” -.

Dicho y hecho, cojo la botella del aceite de oliva e impregno las juntas donde el cable supuestamente se quedaba pillao. Aquello empieza a andar, tó revolucionao, y al rato un humo negro..., como el saco que recoge el césped estaba pasao, cogió una piedra y me soltó una pedrá en toa la espinilla. Claro, solté la máquina como su tuviese el diablo. El césped quedó de aquella manera, tó aparchao y en algunos sitios comenzó a parecer una jungla, ¡¡hasta ayer!!


 Esto es una muestra de cómo ara er Paco


Desde aquí le quiero dar las gracias a la Mariqui y al Chico, que le hicieron un saco nuevo a la maquinilla. Y aunque sigue revolucioná, no me atacó y pude recortar algo más hasta que comenzó a echar humo de nuevo, no sé, creo que le falta más aceite.

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